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El castillo de Matrera y otras bromas AUTOR: Sergio Collado 23 de agosto de 2016

El castillo de Matrera y otras bromas

En estos últimos años tres noticias –o tres bromas– han copado la dialéctica de los medios culturales. Por comenzar en algún punto de forma arbitraria, hablemos de un caso conocido que hasta tiene sus tazas y camisetas. El Ecce Homo de la localidad de Borja que una octogenaria bienintencionada, Cecilia Giménez, en vez de restaurar, directamente intervino. El Cristo que ha resultado es una versión remota de lo que era, de ser un rostro doliente aureolado de espinas, nos encontramos con esquimal borroso.

Y no ha sido menos polémica, la restauración del castillo de Matrera en Cádiz por el arquitecto Carlos Quevedo Rojas. El resultado dista mucho estéticamente del edificio que quería restaurar. Digamos que han hecho algo nuevo con las sobras de lo que había. ¿Se han cargado un bien de patrimonio cultural o lo han dotado de vigencia o lo han reseteado para el presente? Pues si se quiere echar más leña al fuego, va y la restauración ahora opta al premio de arquitectura internacional Architizer A+. No sería de extrañar que esta construcción "medieval" tenga hoy más visitas que hace unos meses, gracias al debate suscitado. Y porque siempre es más divertido visitar una broma que la historia.

Seguir estos debates sobre el valor artístico desde fuera es bastante divertido. Es un debate constante, se mueve en márgenes fluidos y no se pone de acuerdo ni el Tato: no hay manera de definir qué es arte, en mayúsculas o minúsculas, desde que con las vanguardias de principios del s. XX se dinamitó un concepto academicista, historicista, culto... Y hoy así seguimos: todo es arte y nada es arte. Tampoco se pone nadie de acuerdo qué es restaurar, dónde están sus límites.

Ah, y el último chiste. Una señora de 91 años, ha rellenado con boli un crucigrama del artista Arthur Köpcke valorado en 89.000 dólares. Estaba expuesto en el Neues Museum de Nuremberg y en la misma obra se leía "Insertar palabras". La viejita, aburrida ya de la visita, se tomó la invitación en serio. La cuestión es qué harías tú, ¿intentar borrar las letras o dejarlo así medio completado? ¿Forma o no forma parte esto de la vida de la obra?

 

Ecce Home, Before, After, and After the After

Ecce Hoomo de Borja. Foto: Cea+

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